
En la Cámara de Diputados continúa la elaboración del proyecto de ley en materia de bienestar animal que reglamentará la reforma constitucional en esa materia, aprobada a finales del 2024 en el Congreso de la Unión.
Al respecto, integrantes de la Comisión de Medio Ambiente plantearon diversas preocupaciones por la redacción inicial de la propuesta. Entre otros problemas, identificaron falta de claridad en sus conceptos básicos comenzando por el tema de los seres sintientes y la inclusión de elementos que incluso podrían ser riesgosos, como la autorización de matanzas de animales por distintos motivos.
Aspectos preocupantes de la propuesta de ley de bienestar animal
Al plantear sus observaciones al documento inicial en que trabaja la Comisión de Medio Ambiente, integrantes de distintas fracciones coincidieron en que requiere ajustes considerables.
La integrante de la bancada del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), Irma Juan Carlos, señaló que los cambios al documento existente deben aplicar desde el inicio del mismo, porque no precisa el concepto de “seres sintientes” para definir al tipo de animales que quedarán bajo el amparo de la ley.
“Me preocupa un poco lo que dice al inicio de la redacción, que esta ley tiene por objeto reconocer a los animales como seres sintientes susceptibles de apropiación, sujetos de protección y uso por parte del ser humano. Estamos señalado que el concepto, el término animal es tan amplio, es tan complejo, que podríamos estar hablando de una hormiga, de un gusano, un gato, un perro, un jaguar, una ballena, de un ave”, o cualquier otra especie.
Consideró que el texto le falta esclarecer esas definiciones, aunado a que le quitaron aspectos con los que ella coincidía en materia de conservación, preservación y restauración del equilibrio ecológico.
Matanzas de especies
En su intervención, el diputado de Morena, Humberto Aldana, hizo especial énfasis en lo que el proyecto de dictamen señala, sobre “matanzas zoosanitarias” y la falta de precisión al respecto.
“Por ejemplo el (artículo) 74 habla de la matanza zoosanitaria, pero nada más dice que deberá ser como medida para el combate de epidemias, así como en el caso de contingencias ambientales y emergencias ecológicas, siempre y cuando el método empleado cumpla con los requisitos. Es decir, que podemos hacer una matanza de perros, una matanza de palomas, una matanza de animales, siempre y cuando no sufran y por cuestiones que a mí me parecen no están muy claras, son ambiguas y dejan en la indefensión a muchas especies”, alertó.
Como ejemplo de los riesgos que implica aprobar definiciones demasiado abiertas, poco claras y que no generan certeza, habló de lo que podría ocurrir si los encargados de aplicar la norma y autorizar acciones como las “matanzas” referidas, no les gustan los animales.
“Dice que también pueden realizarse en cuanto medie una orden de una autoridad competente. Entonces creemos que podría venir un zoofóbico y presentar una queja ante un juez y que resulte el juez zoofóbico y que en su interpretación ordene alguna matanza. Esto me parece que no tienen determinados los límites”, advirtió.
Por su parte, la diputada Diana Castillo, del Partido del Trabajo (PT), señaló que hay incertidumbre respecto a la asignación de recursos para hacer cumplir la ley en los hechos.
La diputada morenista, Magaly Armenta, demandó que la norma no quede en “letra muerta” y propuso modificar entre otros aspectos, “destrabar” los cuellos de botella que se generan y se generarían por la presentación de denuncias ciudadanas por maltrato animal. Planteó agregar a la ley disposiciones para el manejo de las multas que se apliquen por sanciones administrativas relacionadas a temas de bienestar animal.
Su compañero de fracción, Joaquín Zebadúa, propuso que las modificaciones legales se trabajen en conjunto en San Lázaro y en el Senado, para emitir una propuesta de consenso que permita agilizar la aprobación de la norma. Pidió que el proyecto de dictamen final se afine durante el mes de agosto, para que se apruebe en ambas cámaras a más tardar en diciembre próximo, antes de que finalice el periodo ordinario de sesiones que iniciará en septiembre.
La también morenista Giselle Arellano recordó que ella presentó una iniciativa sobre el trato a los animales en los rastros y que son sacrificados para consumo humano, y no se incluyó en el proyecto a revisión.
En respuesta a esas inquietudes, la diputada presidenta de la Comisión, Gabriela Benavides, integrante del Partido Verde (PVEM), indicó que los documentos donde los legisladores plantean sus balances sobre el texto que se analiza serán enviados a la Secretaría del Medio Ambiente federal para que los estudie y valore si podrán ser integrados a la propuesta final.
MVS