
Claudia Sheinbaum Pardo, presidenta de México, defendió la apertura al uso de tecnologías de extracción de gas no convencional a través de la fracturación hidráulica, conocido como fracking, y aseguró que es una forma de “fortalecer” la soberanía nacional con técnicas de “bajo impacto ambiental”.
“Hay que estar abiertos a estas nuevas tecnologías para fortalecer la soberanía nacional (…) Son nuevas tecnologías de explotación con menores impactos ambientales que nos abren la posibilidad de utilizar ese gas”, dijo la mandataria en su conferencia matutina de Palacio Nacional.
Sheinbaum Pardo diferenció estas nuevas técnicas del fracking tradicional, descartando este último por sus “impactos ambientales graves”, en medio de las críticas de organizaciones ecologistas por la disposición del Gobierno a incorporar esta técnica para extraer gas natural.
En este sentido, reconoció que “toda” su vida habló en contra del fracking tradicional, si bien subrayó que con el uso de nuevas tecnologías hay un “menor impacto ambiental”, de modo que justificó ese cambio de postura con respecto al sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador (2018-2024).
“Hay nuevas tecnologías para evitar el cambio climático (…) De las primeras tecnologías que se usaron a las actuales hay una diferencia muy grande”, insistió la mandataria.
Puso como ejemplo el desarrollo en este campo que hay en Canadá y Estados Unidos, al tiempo que indicó que en la actualidad existe la posibilidad de que “no se usen estos químicos tan potentes que son difíciles de reciclar”.
También puso en valor que empresas mexicanas usan sustancias biodegradables que “pueden ser utilizadas” en esta materia.
Por todo ello, la mandataria mexicana subrayó que existe la “evidencia” de ese “bajo impacto ambiental”, por lo que abrió la puerta al uso de extraer gas natural a través de fracturación hidráulica en el contexto internacional actual.
El Gobierno de México anunció en la previa que va a comenzar a probar con el fracking para reducir la dependencia del gas importado, particularmente desde Estados Unidos, y avanzar hacia la soberanía energética en la próxima década.
LÓPEZ-DÓRIGA