Las fiscales generales de Nueva York y de Nueva Jersey anunciaron la apertura de una investigación “sobre las prácticas de venta de entradas de la FIFA” para el Mundial de fútbol de 2026, que comienza el 11 de junio.
Los precios exorbitantes de los ingresos han sido un motivo de tensión alrededor de la primera Copa del Mundo ampliada a 48 selecciones, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
La justicia de ambos estados reclama a la FIFA información sobre la venta de entradas, en particular para los ocho partidos programados en el MetLife Stadium, en Nueva Jersey, cerca de Nueva York, incluida la final del 19 de julio.
Las fiscales generales Letitia James y Jennifer Davenport señalaron que a algunos aficionados se les asignaron localidades de una categoría inferior a la que habían elegido inicialmente y que, por lo tanto, están situados en el estadio en peores condiciones de lo esperado.
Además, invitaron a los residentes de Nueva York y Nueva Jersey a presentar una denuncia ante los organismos encargados de la protección de los consumidores y de la lucha contra el fraude en sus respectivos estados, si consideran que han sido perjudicados.
“Artículos de prensa recientes indican que los aficionados podrían haber sido inducidos a error sobre la ubicación de los asientos que compraban”, indicaron James y Davenport en un comunicado.
“Las declaraciones públicas de la FIFA, así como la puesta a la venta de las entradas, podrían haber contribuido al aumento desmesurado de los precios”, agregaron.
“Prácticas de mercado”
A mediados de mayo, el fiscal general de California, Rob Bonta, ya había pedido aclaraciones al órgano rector del fútbol sobre “posibles prácticas comerciales engañosas”, basándose en una investigación del medio The Athletic.
A su vez, grupos de aficionados han alzado la voz contra los precios elevados que se piden para alentar a sus selecciones en la gran cita del fútbol.
La organización Football Supporters Europe (FSE) acusó recientemente a la FIFA de “extorsión” y de “traición monumental”.
Consultada por la AFP, la FIFA declinó hacer comentarios sobre el asunto.
A principios de mayo, el organismo había dicho a la AFP que su estrategia tarifaria abarcaba “una amplia gama de niveles de precios y categorías, reflejando la demanda del mercado para cada partido”.
Para este Mundial, la FIFA “implantó un modelo de venta de entradas y de mercado (de reventa) que refleja las prácticas habituales del mercado de entradas para los grandes acontecimientos deportivos y de entretenimiento en los países anfitriones”.
En ese sentido “se realizan ajustes de precios con el fin de optimizar las ventas y la asistencia y de garantizar un valor de mercado justo para los eventos”, agregó.
En abril, la FIFA también respondió al reporte de The Athletic señalando que los planos de los estadios presentados en el momento de la compra, y modificados posteriormente, eran “orientativos”.
Durante una reunión del consejo de ministros en la Casa Blanca este miércoles, Donald Trump descartó cualquier polémica relacionada con los precios de las entradas para la competición.
“La Copa del Mundo es formidable. Es el mayor éxito que han tenido jamás en términos de venta de entradas. Nunca habían visto algo venderse tan rápido”, dijo el presidente estadounidense.
En total, cerca de siete millones de entradas se pusieron a la venta para la competición, según la FIFA. A comienzos de abril, más de tres millones de ellas ya habían encontrado comprador y se seguían poniendo otras a la venta regularmente hasta el final de la competición.
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