
La indignación ha traspasado fronteras tras darse a conocer un perturbador caso de maltrato animal y tráfico de especies. En el Aeropuerto Internacional Rafael Núñez, las autoridades detuvieron a una pareja que pretendía viajar hacia República Dominicana traficando tres monos bebé escondidos en su ropa interior.
Durante un operativo de rutina, agentes de seguridad detectaron actitudes sospechosas en una mujer, de 27 años, y un hombre de 26. Tras una inspección, el hallazgo dejó a los oficiales sin palabras. La pareja había adherido a sus partes genitales a tres pequeños primates: dos monos capuchinos y un mono aullador.
Según el reporte oficial, estas especies pueden alcanzar un valor de hasta 26 millones de pesos en el mercado negro internacional. Sin embargo, el costo de este delito fue mucho más alto para la naturaleza.

Trágico desenlace, el último suspiro para un monito aullador
Para evitar ser detectados por los escáneres y guardias, los traficantes sometieron a los animales a condiciones de hacinamiento brutales. El calor corporal, la falta de aire y el pánico del viaje provocaron que el pequeño mono aullador muriera por asfixia y estrés antes de que pudieran rescatarlo.
Los dos monos capucino sobrevivientes fueron rescatados de inmediato y entregados a la autoridad ambiental (EPA Cartagena), donde especialistas trabajan a marchas forzadas para lograr su recuperación y, eventualmente, devolverlos a su hábitat.
Hasta el momento se ha informado que los detenidos, originarios de la región de Cesar, fueron puestos a disposición de la Fiscalía General de la Nación, donde enfrentan cargos por aprovechamiento ilícito de recursos naturales y tráfico de fauna silvestre.
De ser encontrados culpables, podrían enfrentar severas penas de prisión, conforme a lo estipulado en el código penal para delitos contra el medio ambiente.
El tráfico de animales es el tercer negocio ilícito más lucrativo del mundo, solo después de las armas y las drogas.
EL HERALDO