

A través del arte, la escucha y la vinculación con su entorno, la Universidad Veracruzana (UV) fortalece espacios de reflexión y diálogo que contribuyen a la construcción de paz y a la comprensión de problemáticas sociales que atraviesan a la comunidad, bajo esta perspectiva se realizó la charla “Entretejer historias, resignificación de la memoria” en la Unidad de Artes, región Xalapa.
El encuentro, que reunió a familiares buscadoras con estudiantes y docentes del Área Académica de Artes, forma parte del proceso formativo y creativo de la edición XII de Catrina Ambulante: Intervención Urbana 2026, propuesta interdisciplinaria de esta casa de estudios que desde la creación artística propicia el acercamiento de la comunidad universitaria a distintas realidades sociales y genera herramientas para reflexionar sobre ellas.
La actividad reunió a integrantes del colectivo “Buscando a nuestros desaparecidos y desaparecidas Veracruz”, quienes dialogaron con las y los estudiantes sobre memoria, búsqueda, justicia, solidaridad y las consecuencias que la desaparición de una persona tiene en sus familias y comunidades.
Al respecto, la coordinadora y directora de Catrina Ambulante, Leticia Velasco García, explicó que la escucha constituye un componente fundamental del proceso de trabajo de esta intervención, pues permite conocer experiencias y saberes que posteriormente pueden traducirse en procesos creativos.
“Desde hace más de una década, Catrina Ambulante Intervención Urbana ha buscado construir puentes entre la creación artística, la memoria colectiva y las problemáticas sociales que atraviesa nuestro país”, afirmó.
La charla estuvo moderada por la coordinadora de la Escuela para Juventudes Defensoras de los Derechos Humanos y Constructoras de Paz, Valeria Hernández Arcos, quien reconoció el papel de las juventudes para acompañar y accionar desde las propias prácticas y planteó algunas preguntas en relación con los temas que darán sentido a Catrina Ambulante 2026.
Participaron Brenda Hernández Cruz, quien busca a su esposo, Mario Alberto de Ocampo Contreras, desaparecido en 2010; Viola Ortiz Ortiz, quien busca a su hijo, Marco Ernesto Hernández Ortiz, desaparecido en 2017; Rosalba Campos Velázquez, quien busca a su hijo, Erik Jocsae Campos Velázquez, desaparecido en 2026; Ángela Rueda Domínguez, quien busca a su hijo, Christian Iván González Rueda, desaparecido en 2022; Yolanda Espíritu Mota, madre de Ivonne Amador Espíritu e Iriana Lizet Luna Espíritu, desaparecidas en 2011; Victoria Ávila Palmeros, quien busca a su esposo, Humberto Ortiz Torres, desaparecido en 2025; y María Elena Gutiérrez, quien busca a su sobrino, Rafael Espinosa Gutiérrez, ante las complicaciones de salud de su hermana, desaparecido en 2013.
Coincidieron en que mantener viva la memoria de sus familiares constituye una forma de preservar su presencia y dignidad y explicaron que la ausencia se manifiesta cotidianamente en sus hogares. “El olvido no es posible, como madre siempre vamos a seguir buscando”, aseguró Ángela Rueda.
Brenda Hernández señaló que hacer memoria significa también involucrar a la sociedad en esta problemática y evitar que las personas desaparecidas sean reducidas a cifras.
“Nosotros los buscamos porque los amamos, los queremos y porque mañana y tarde y noche los tenemos en nuestra mente”, expuso Viola Ortiz.
Las familiares también destacaron que la búsqueda no se limita a una actividad que realizan durante las movilizaciones o jornadas de campo, sino que constituye un proceso permanente que atraviesa su vida personal y familiar.