

Tres personas lesionadas, fue el saldo que dejó la capea de toros realizada en el marco de las fiestas patronales a Santa María Magdalena, en el municipio de Xico; una de ellas sufrió una cornada en las piernas y torso, y los otros algunos golpes.
En conferencia de prensa al concluir la celebración este miércoles, el alcalde Eduardo Pozos Pérez, aseveró que la actividad tuvo saldo blanco y se desarrolló sin maltrato animal.
Reconoció que la medida de no permitir la venta de alcohol durante algunas horas, fue positiva para evitar cualquier incidente que pusiera en riesgo a los asistentes o a los toros.
"Afortunadamente todos pusieron su granito de arena, todos cuidaron a los animales y todos regresan a su ganadería sin ninguna novedad (...) Fue durante tres horas la no venta de bebidas alcohólicas y nos dio resultados porque uno de los lineamientos para poder realizar la capea de toros de lidia es que no se maltrate al toro y que quienes entran lo hagan en sus cinco sentidos y entonces sí nos funcionó", expresó.
El alcalde detalló que se contó con paramédicos para auxiliar a los lesionados además de que instalaron un quirófano especial en el Centro de Salud, para brindar atención urgente en caso de que fuera necesario.
Mencionó que dos de los heridos son personas del municipio y uno más era un visitante; este último fue atendido en el Centro de Salud. Ninguno sufrió lesiones que comprometieran su vida.
Durante la capea se soltaron 20 toros de lidia; las autoridades estiman que hubo más de 60 mil visitantes de varios estados de la república, principalmente de Tlaxcala, Puebla, Tabasco y la Ciudad de México, así como turistas extranjeros.
La derrama económica también habría sido significativa, "se estiman entre 60 mil y 70 mil personas nada más el día de hoy (...) la derrama económica de este día la estimamos en unos 10 millones de pesos por la cantidad de personas que nos visitaron solo hoy, porque durante toda la fiesta superaría los 70 millones de pesos", concluyó el alcalde.
Cabe mencionar que pese a la prohibición de la venta de bebidas alcohólicas una hora antes y durante la capea que duró dos horas, se pudo observar a personas ingiriendo alcohol que habrían adquirido previamente.
Susana García Parra