

El estudiante de la Maestría en Horticultura Tropical de la región Orizaba–Córdoba de la Universidad Veracruzana (UV), Ricardo de Jesús Reyes Lara, desarrolla una propuesta innovadora basada en el uso del suelo generado por hormigas arrieras como biofertilizante, con potencial para acelerar la producción de hortalizas y ofrecer alternativas agrícolas sustentables.
En entrevista, el ingeniero agrónomo de formación, explicó que su trabajo está enfocado en demostrar que el material extraído de los hormigueros tiene la capacidad de convertirse en una alternativa sustentable para mejorar la producción de hortalizas, gracias a sus propiedades naturales y alto contenido de nutrientes.
“Las hormigas arrieras normalmente son percibidas como plagas porque deforestan cultivos, pero lo que muchas personas no saben es que lo llevan a sus nidos, fertilizan un hongo que es lo que les da de comer y los restos que quedan, lo que ellas expulsan, eso es lo que nosotros utilizamos”, explicó.
Detalló que, a través de pruebas de laboratorio y ensayos agrícolas han identificado que este sustrato potencializa nutrientes esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio, además de mejorar características del suelo como el pH y la conductividad eléctrica por ser materia orgánica pura.
“Nos hemos dado cuenta de que son más eficientes que el humus de lombriz y algunos otros abonos verdes, ya que producen más rápido, en más volumen y tiene muchísimos beneficios”, afirmó.Hasta ahora, los resultados obtenidos de esta investigación muestran un comportamiento prometedor en cultivos como rábanos, pepino, calabacita, tomate y cilantro, este último es uno de los casos más destacados, ya que su germinación normalmente tarda entre 15 y 20 días, mientras que con la aplicación del biofertilizante el proceso se redujo entre siete y nueve días.
Por otra parte, Reyes Lara indicó que uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su carácter pionero, puesto que, aunque existen estudios relacionados con las hormigas arrieras y sus ecosistemas, hasta el momento no se habían desarrollado investigaciones enfocadas en utilizar este tipo de suelo directamente en la producción hortícola.
Además de funcionar como fertilizante, la investigación también explora su uso como enmienda agrícola, es decir, como un correctivo natural capaz de compensar deficiencias nutricionales en los cultivos y mejorar la calidad del suelo.
Actualmente, el proyecto se desarrolla a pequeña escala y en colaboración con otros estudiantes e investigadores que trabajan distintas líneas experimentales en cultivos como cilantro, tomate y calabacita, con la expectativa de ampliar posteriormente las pruebas hacia modelos de producción más extensivos.
Finalmente, el estudiante destacó también el respaldo académico y científico que ha recibido durante su formación en la UV; señaló que la Maestría en Horticultura Tropical le ha permitido acceder a laboratorios especializados, equipo técnico y acompañamiento profesional indispensables para realizar análisis de suelo y pruebas experimentales que, en otras condiciones, representarían costos elevados.
“A mí me benefició mucho porque para hacer las pruebas de suelo hay que mandarlas a diferentes laboratorios y salen realmente muy caras, pero en la maestría tenemos habilitado un laboratorio en donde precisamente están los técnicos especializados en los tipos de pruebas de los suelos y contamos con todo el material”, explicó.
De esta forma, a través de la Maestría e Horticultura Tropical, la UV impulsa alternativas sustentables para el sector agrícola y promueve la formación de investigadores capaces de innovar desde el ámbito regional con impacto potencial a nivel nacional. Conoce más de este posgrado en: https://www.uv.mx/orizaba/mht/