
Puente Jula, Ver.- La parroquia de San Miguel Arcángel en Puente Jula registra casi a diario rituales de liberación y exorcismos menores, una práctica que atrae a decenas de personas de México y el extranjero hacia una diócesis que cuenta con solo dos sacerdotes autorizados para este ministerio.
El párroco Francisco Javier Ugalde Álvarez, uno de los clérigos con nombramiento oficial, atiende a grupos de hasta 40 individuos que buscan ayuda espiritual. "Pues casi diario, exorcismos mayores no, pero por decirlo exorcismos menores o una oración de liberación sí, casi diario", indicó el sacerdote sobre las actividades en el recinto religioso.
La demanda de atención en el municipio de Paso de Ovejas traspasa las fronteras nacionales. De acuerdo con Ugalde Álvarez, a la iglesia acuden personas provenientes de Estados Unidos, Guatemala, Cuba e incluso de Europa, en busca de un servicio que cuenta con escaso personal capacitado en la Iglesia católica local.
"Sacerdotes exorcistas pues somos muy pocos. Es como una especie en extinción", afirmó Ugalde Álvarez. En la Diócesis de Veracruz, únicamente él y el padre Óscar poseen la autorización formal para realizar estos ritos, un ministerio que, según explicó, se ejerce en beneficio de personas que sufren día y noche.
El sacerdote, atribuye la necesidad de estas prácticas al incremento de creencias no reconocidas por el catolicismo en la región. "El culto a la muerte, que es como un pacto satánico directo. La muerte en un sentido propio, pues es un acontecimiento, no es una persona", puntualizó el sacerdote.
Las misas de sanación en esta sede comenzaron en 1981 bajo la dirección del padre Casto Arturo Simón Arcos. Desde entonces, la parroquia es conocida popularmente como la "Casa del Exorcismo", y sus ceremonias de los viernes por la tarde mantienen el reconocimiento de las autoridades del Vaticano.
Debido a la congregación de fieles de todo el país que asisten a los ritos de cada viernes, las operaciones en el templo ubicado en el kilómetro 9 de la carretera Veracruz-Xalapa exigen que los visitantes lleguen con horas de anticipación para lograr ingresar a las misas de liberación.
Sergio Lara