
Boca del Río, Ver.- El presidente de la Asociación de Agentes Aduanales del Puerto de Veracruz (AAAVER), Marco Antonio Sansores Ramírez, confirmó el cierre del año 2025 con una disminución del 10 por ciento en la operación portuaria general. El directivo señaló que el recinto no logró recuperar el volumen de carga perdido durante los primeros meses del año, consolidando una tendencia a la baja que marcó el ejercicio fiscal.
Sansores Ramírez atribuyó el descenso operativo principalmente a la incertidumbre comercial generada por las políticas del expresidente Donald Trump y la vigencia de tarifas arancelarias durante todo el ciclo. El líder aduanal especificó que estas medidas impactaron severamente el movimiento de insumos clave para la industria nacional, afectando de manera directa las importaciones de acero y la dinámica del sector automotriz.
La contracción en los volúmenes de carga no es un fenómeno aislado de la entidad veracruzana, sino una constante reportada en la mayoría de los puertos y aduanas de la República Mexicana. Según el representante de la AAAVER, la baja refleja una desaceleración generalizada en la logística de comercio exterior del país, alineada con la falta de crecimiento económico nacional.
A pesar de las cifras negativas en el volumen global, el Puerto de Veracruz mantiene su liderazgo nacional en sectores estratégicos. El recinto cierra el año conservando el primer lugar en movimiento de carga automotriz, agrícola y carga proyecto; asimismo, se sostiene en la segunda posición en movimiento de contenedores y el tercer lugar en recaudación fiscal a nivel federal.
El pronóstico para el arranque de 2026 se presenta complejo ante un crecimiento económico nacional inferior al 1 por ciento. Sansores Ramírez enfatizó que la movilidad portuaria actúa como un termómetro directo de la economía: la falta de inversión y el estancamiento del Producto Interno Bruto se traducen inmediatamente en una menor demanda de transporte de mercancías.
Adicionalmente, el sector aduanero enfrenta el reto de la implementación de la nueva Ley Aduanera, cuyas disposiciones entrarán en vigor en 2026. Esta normativa impondrá ajustes considerables en materia de seguridad y trazabilidad de las operaciones, obligando a los agentes y operadores logísticos a modificar sus procesos para cumplir con los nuevos lineamientos federales.
Los agentes aduanales prevén un año de ajustes operativos para alinearse a las nuevas regulaciones de fiscalización, mientras esperan una mayor claridad en el panorama comercial internacional. El objetivo para el próximo ciclo será revertir la tendencia negativa y recuperar los niveles de competitividad, dependiendo en gran medida de la reactivación de la inversión nacional y la estabilidad arancelaria.
Sergio Lara