En ciencia, un hallazgo puede ser espectacular y, aun así, quedarse atrapado en un cuello de botella muy terrenal: el dinero.
Eso es lo que hoy coloca en el centro de la conversación al investigador español Mariano Barbacid y a su equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), tras publicar resultados preclínicos que lograron eliminar tumores de páncreas en ratones de forma completa y duradera, sin que aparecieran resistencias al tratamiento.
La noticia se viralizó rápidamente bajo un titular simplificado —“curaron el cáncer”—, pero ese enunciado necesita matices. No se trata todavía de una cura para personas.
Los resultados se obtuvieron en modelos animales, un paso clave en la investigación oncológica, aunque lejos de ser definitivo.
Lo verdaderamente urgente es lo que viene después: conseguir el financiamiento necesario para que el avance no se quede en el laboratorio.
Por qué este científico necesita apoyo económico para continuar la investigación contra el cáncer de páncreas
Aunque pueda parecer contradictorio, obtener resultados prometedores no garantiza que una investigación pueda continuar.
En oncología, pasar de un éxito en ratones a un ensayo clínico en humanos implica una cadena larga y costosa de procesos: repetir experimentos en distintos modelos, evaluar seguridad y toxicidad, ajustar dosis, diseñar protocolos clínicos y cumplir con exigentes normas regulatorias.
El propio CNIO ha explicado que el siguiente paso consiste en probar el tratamiento en otros modelos experimentales y analizar la diversidad genética de los tumores, ya que el cáncer de páncreas humano no es una enfermedad uniforme, sino altamente heterogénea. Este proceso es indispensable para evitar fracasos posteriores en humanos.
Debido a lo mencionado, a través de las redes sociales de la Fundación CRIS Contra el Cáncer, Barbacid y su equipo han pedido apoyo económico para continuar la investigación y acercar el avance a los pacientes.
De acuerdo con información difundida en medios españoles, para dar el salto a ensayos clínicos sería necesaria una inversión inferior a 30 millones de euros y al menos dos o tres años adicionales de trabajo, siempre que los resultados y los permisos regulatorios lo permitan.
Lo que el público o las instituciones apoyan no es una promesa vacía, sino continuidad científica. Y tratándose de uno de los cánceres más agresivos que existen, continuidad significa tiempo. Y tiempo, en muchos casos, significa vidas.
Qué descubrieron en ratones y por qué el avance no puede quedarse en el laboratorio
El equipo del CNIO desarrolló una triple terapia que ataca tres mecanismos clave que los tumores de páncreas utilizan para crecer y, sobre todo, para sobrevivir a los tratamientos.
El enfoque combina el bloqueo de KRAS, EGFR y STAT3, tres rutas moleculares relacionadas con el crecimiento tumoral y la resistencia a los fármacos.
Para entender su importancia basta un dato: más del 90% de los cánceres de páncreas presentan mutaciones en el gen KRAS, según el National Cancer Institute (NCI). Durante décadas, este gen fue considerado prácticamente “intocable” desde el punto de vista terapéutico.
¿Por qué es tan relevante hablar de resistencia? Porque muchos tratamientos oncológicos funcionan al inicio, pero pierden eficacia cuando el tumor activa rutas alternativas para seguir creciendo.
En este caso, los experimentos mostraron que la combinación logró eliminar los tumores y evitar su reaparición durante más de 200 días en ratones, sin efectos tóxicos graves.
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