
Río Blanco, Ver.- La ex fábrica textil de Río Blanco, uno de los edificios más emblemáticos de la historia obrera en México, está bajo la protección del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por lo que cualquier intento de intervención debe contar con un proyecto autorizado y cumplir con estrictos lineamientos de conservación, así lo advirtió el investigador del INAH, Fernando Miranda Flores.
Lo anterior se basa en las declaraciones del alcalde electo José Antonio May González, quien dijo que hay interés de la cadena SAMS Club se instale en este inmueble.
"Es una buena intención querer aprovechar la construcción de la ex fábrica para actividades actuales, pero esto requiere de una inversión enorme; no es simplemente llegar y decir ‘aquí pongo un local’", señaló.
Dijo los altos costos que implicaría, por ejemplo, intervenir la deteriorada banda perimetral del inmueble.
Miranda Flores alertó sobre versiones que indican que el proyecto buscaría convertir el edificio histórico en una plaza comercial, con la tienda Sam’s Club como principal ancla.
"Quien promueva eso, lo que está haciendo es especular con el espacio de manera abusiva, porque este tipo de tiendas con enormes espacios alteran por completo los inmuebles”, aseveró.
El investigador recordó que un intento similar se hizo en el recinto de Mier y Pesado, donde se pretendía vaciar completamente el terreno para edificar una estructura moderna, ajena a su valor arquitectónico e histórico.
“En su momento, ese lugar fue reconocido como monumento artístico, y el proyecto fue descartado por su agresividad”, apuntó.
Respecto a la ex fábrica de Río Blanco, subrayó que su uso como supermercado sería inadecuado y perjudicial tanto por razones estructurales como por su importancia simbólica.
“Este sitio guarda una memoria fundamental de la lucha obrera. Debería pensarse en usos diferentes, que respeten su esencia y lo que representa para la historia del país”.
Finalmente, Fernando Miranda reiteró que todo el edificio está protegido por el INAH, y cualquier intervención requiere de un proyecto formal, revisión técnica y autorización oficial.
Además, lamentó que el deterioro del lugar comenzó cuando se buscaron usos ajenos a su vocación original, bajo la simulación de que volvería a operar como factoría textil.
“Lo que urge es un proyecto de rescate patrimonial, no de comercialización masiva que borre su historia”, concluyó.
Juan José Enríquez