Para muchas familias mexicanas, los perros son parte del hogar. Por ello, especialistas en salud animal recomiendan poner atención a cualquier cambio en su comportamiento o en su estado físico, ya que algunos signos que parecen menores pueden ser la primera señal de un problema serio.
Uno de los padecimientos que más preocupa a los veterinarios es la dilatación-vólvulo gástrico (GDV), conocida comúnmente como torsión gástrica. Se trata de una condición que puede poner en riesgo la vida del animal si no recibe atención médica de forma inmediata.
Riesgo de muerte incluso con tratamiento
La torsión gástrica ocurre cuando el estómago del perro se llena de gas, alimento o líquido y posteriormente gira sobre sí mismo. Cuando esto sucede, la circulación sanguínea puede verse comprometida y el estado del animal empeora rápidamente.
El veterinario e investigador Lawrence Glickman, de la Purdue University, ha estudiado este problema durante años. De acuerdo con sus investigaciones, la enfermedad se presenta con mayor frecuencia en perros de razas grandes o con pecho profundo, como el Gran Danés, el Pastor Alemán o el Labrador Retriever.
En un video difundido en redes sociales, el especialista explicó que en muchos casos el problema está relacionado con hábitos de alimentación. Según su experiencia, algunos perros desarrollan esta condición cuando reciben grandes cantidades de comida en una sola porción.
Estudios realizados con cerca de dos mil perros señalan que la mortalidad por dilatación-vólvulo gástrico puede alcanzar aproximadamente el 28.6 %, incluso cuando los animales reciben atención veterinaria.
Otros especialistas coinciden en la gravedad del padecimiento. El Manual Veterinario MSD indica que la tasa de mortalidad puede variar entre 20 % y 45 %, dependiendo principalmente de qué tan rápido sea atendido el perro.
Los veterinarios señalan que existen varios factores que pueden favorecer la aparición de esta enfermedad:
- Comer grandes cantidades de alimento en poco tiempo.
- Ingerir comida con demasiada rapidez.
- Realizar ejercicio intenso inmediatamente después de comer.
- Beber grandes cantidades de agua justo al terminar de alimentarse.
La edad también puede influir. Algunos especialistas advierten que los perros mayores o aquellos que suelen comer con ansiedad pueden tener mayor probabilidad de padecer este problema.
Detectar los síntomas a tiempo puede ser clave. Entre las señales más comunes se encuentran:
- Abdomen inflamado o rígido
- Inquietud o nerviosismo inusual
- Intentos de vomitar sin lograrlo
- Babeo excesivo o respiración agitada
Ante cualquiera de estos signos, los veterinarios recomiendan acudir de inmediato a una clínica veterinaria, ya que en casos de torsión gástrica el tiempo de reacción puede marcar la diferencia.
Para ayudar a prevenir esta condición, especialistas sugieren algunas medidas sencillas:
- Dividir la comida del perro en dos o tres porciones al día.
- Utilizar platos especiales o estrategias que eviten que el animal coma demasiado rápido.
- Evitar juegos o ejercicio intenso antes y después de alimentarlo.
- Estar atentos a la salud de las mascotas y actuar rápidamente ante cualquier síntoma puede ser fundamental para proteger su bienestar y evitar complicaciones que, en algunos casos, pueden resultar fatales.
EL HERALDO