

Orizaba, Ver.- La industria panificadora atraviesa uno de los momentos más complicados de los últimos años debido a la combinación de altas temperaturas, incremento en los costos de producción y una menor capacidad de compra de los consumidores, señaló el empresario panificador José Antonio Mora Farías.
Explicó que el calor ha tenido un impacto directo en las ventas de pan, ya que durante esta temporada disminuye el consumo.
Sin embargo, indicó que actualmente la situación es más severa que en años anteriores debido a que se suma la falta de circulante en la economía y el aumento constante de los precios de los insumos.
Mora Farías recordó que hace entre 15 y 20 años la llegada de la temporada de calor provocaba una reducción en las ventas de entre 10 y 15 por ciento, porcentaje considerado normal para el sector.
No obstante, actualmente la caída puede alcanzar hasta un 40 por ciento, lo que representa una afectación considerable para la operación de los negocios.
A esta situación, agregó, se suma la competencia tanto formal como informal, factor que también incide en la disminución de ingresos y dificulta la permanencia de muchas panaderías en el mercado.
El empresario destacó que los costos de producción continúan al alza sin que exista una pausa en los incrementos.
Entre los insumos que más han aumentado se encuentran las grasas, aceites, margarinas, quesos y otros productos lácteos utilizados en la elaboración de pan y repostería.
Asimismo, señaló que los combustibles representan otro fuerte golpe para el sector, ya que las panificadoras dependen del consumo de energía eléctrica, gas e incluso diésel para la operación de algunos hornos industriales.
De acuerdo con Mora Farías, las materias primas han registrado incrementos de entre 15 y 20 por ciento en los últimos meses.
Sin embargo, los productores no pueden trasladar esos aumentos al consumidor con la misma rapidez debido a la competencia existente y a la limitada capacidad económica de los clientes.
Finalmente, indicó que otro desafío para la industria es el costo que implica mantener trabajadores bajo esquemas formales con prestaciones laborales, situación que incrementa los gastos operativos.
A pesar de este panorama, aseguró que los empresarios del ramo continúan buscando alternativas para sostener la actividad y evitar mayores afectaciones al sector panificador.
Juan José Enríquez