
Orizaba, Ver.- La muerte de una cría de martucha dentro de la Unidad de Manejo Ambiental (UMA) ubicada en el Paseo del Río volvió a generar inconformidad entre ciudadanos, visitantes y defensores de los animales, quienes señalaron presuntas deficiencias en el manejo y cuidado de las especies resguardadas en este espacio administrado por el ayuntamiento de Orizaba.
Durante recorridos realizados recientemente en la zona del pequeño zoológico, visitantes observaron a varias crías de martucha, también conocidas como kinkajúes, en un área que consideraron insuficiente para una especie arborícola y protegida.
De acuerdo con los señalamientos, el sitio aparenta contar con estructuras improvisadas, como una pequeña casa de madera colocada sobre un árbol y mecates utilizados como red para que los ejemplares se desplacen.
Además de las condiciones del hábitat, algunos asistentes cuestionaron la alimentación proporcionada a los animales, pues aseguraron que la dieta observada consistía principalmente en verduras, pese a que esta especie posee hábitos alimenticios omnívoros.
Las críticas también apuntaron a la falta de información para el público, ya que el espacio carece de señalética que explique las características de la especie, su origen y su estatus de protección.
La indignación aumentó luego de que trascendiera el fallecimiento de una de las crías, situación que reavivó los reclamos hacia la coordinación del lugar, encabezada por Brenda Abaroa Ortiz.
Activistas y ciudadanos acusaron que el área animal del Paseo del Río se ha manejado con improvisación, priorizando el atractivo turístico sobre el bienestar de las especies que ahí permanecen.
La martucha o kinkajú, cuyo nombre científico es Potos flavus, es un mamífero perteneciente a la familia de los prociónidos, emparentado con mapaches y coatíes.
Habita principalmente en regiones selváticas de México, Centroamérica y Sudamérica, y se caracteriza por su cola prensil y hábitos nocturnos y arborícolas.
En territorio mexicano la especie se encuentra bajo protección especial debido a la disminución de su hábitat natural.
Este nuevo caso se suma a otros decesos de animales registrados en la reserva del Paseo del Río, situación que ha provocado que aumenten las exigencias ciudadanas para que autoridades ambientales y municipales supervisen las condiciones en las que permanecen las especies dentro de la UMA de Orizaba y se garantice un manejo adecuado enfocado en la conservación y bienestar animal.
Juan José Enríquez