
Orizaba, Ver.– La puesta en operación del Puente El Molino marca un hito en la transformación urbana del sur de Orizaba, al ofrecer una solución largamente esperada para los conflictos viales que por décadas han afectado a esta zona. Más que una obra de infraestructura, la nueva conexión representa un avance hacia un modelo de movilidad más ordenado, seguro y eficiente.
La estructura, que enlaza la Oriente 14 con la Poniente 13, responde a una demanda vecinal postergada por más de 50 años: contar con una alternativa que permitiera evitar las interrupciones generadas por el paso del tren y facilitar un tránsito más fluido.
Con cerca de 147 metros de longitud y habilitada para vehículos y peatones, la obra incrementa de manera significativa la capacidad de circulación en un punto históricamente saturado.
El alcalde Juan Manuel Diez Francos subrayó que este puente no solo atiende una necesidad inmediata, sino que forma parte de una visión de ciudad enfocada en la seguridad y la eficiencia.
Recordó que, pese a los pasos a desnivel ubicados en Sur 6, Sur 11 y Sur 21, el ferrocarril continúa provocando afectaciones viales severas, particularmente en cruces como Sur 4, a la altura de la llamada Cabaña del Tío Tom. El nuevo acceso, dijo, contribuirá a desahogar ese persistente cuello de botella.
Durante la construcción participaron alrededor de 300 trabajadores, entre operadores, albañiles, carpinteros, ingenieros y fierreros, generando también un impulso temporal para la economía local.
La inversión total fue de 83 millones de pesos, recursos provenientes directamente del municipio.
Diez Francos destacó que El Molino encabeza la lista de obras de mayor impacto social de su administración, que en este año destinó 350 millones de pesos a infraestructura.
Afirmó que estos proyectos no dependen de aportaciones federales, sino de ingresos municipales generados por iniciativas consolidadas como el BiOri, el Tobogán de la Montaña, la Atalaya de Cristal, el teleférico, Casavegas y los parquímetros. “Cada peso que estos espacios recaudan vuelve a invertirse en la ciudad”, señaló.
Con su inauguración, Orizaba suma una obra más al conjunto de infraestructuras impulsadas durante las gestiones de Diez Francos, que incluyen los pasos a desnivel Sur 11 y Sur 21, así como el Puente Independencia (2009) y el Puente Atirantado.
El Puente El Molino no solo agiliza la movilidad: redefine la manera en que miles de habitantes se conectan con su entorno urbano, consolidando una ciudad más accesible, segura y preparada para el futuro.
Juan José Enríquez