
Sesenta millones de pesos bajo observación en Coatzintla. La cifra llama la atención, pero el verdadero problema de Veracruz es mucho más grande.
La Cuenta Pública 2025 dejó presuntos daños patrimoniales por alrededor de 2 mil 710 millones de pesos en 181 ayuntamientos. No es una sentencia ni significa que todo ese dinero haya sido robado. Es, sin embargo, una señal que obliga a preguntar qué sigue después de la fiscalización.
Porque detectar irregularidades es apenas una parte del trabajo.
En Coatzintla, el monto observado asciende a 60.3 millones de pesos, de los cuales la mayor parte corresponde a obra pública. La gobernadora Rocío Nahle pidió al ORFIS que llamara al exalcalde César Ulises García Vázquez para que aclarara lo correspondiente. El procedimiento debe seguir su curso, sin condenas anticipadas ni excepciones políticas.
Pero el asunto no debería agotarse en una comparecencia, una explicación o un nuevo comunicado.
Necesitamos saber si las obras se hicieron, si lo pagado corresponde a lo construido, si los documentos justifican el gasto y, cuando se acrediten irregularidades, qué responsabilidades se fincarán y qué recursos podrán recuperarse.
Y esa exigencia no puede limitarse a Coatzintla. Las observaciones alcanzan a municipios gobernados por distintas fuerzas políticas.
La fiscalización pierde credibilidad si se convierte en una disputa de colores, o si la atención pública desaparece después de que se anuncian las cifras.
El reto del ORFIS no termina al entregar sus informes. Continúa en el seguimiento de cada observación, en la promoción de las acciones que correspondan y en la información que pueda ofrecer sobre sus resultados.
Quiero creer que este nuevo ORFIS dará buenas cuentas... pero la luna de miel durará poco.
Cierto es que una observación no es condena, pero tampoco debería convertirse en un expediente que envejece hasta desaparecer de la conversación pública.
La prueba de la fiscalización no está en cuánto dinero observa, sino en cuánto se logra aclarar y qué consecuencias se producen cuando las irregularidades se acreditan.
Porque una auditoría puede revelar dónde mirar. Lo que los veracruzanos necesitan saber es si, al final, alguien responde (o paga) cuando de verdad hubo un atraco.
Veremos qué ocurre, y si de verdad ocurre.
Por Alejandro Aguirre Guerrero
X: @aaguirre_g