
Cerrar un ingenio no es cerrar una fábrica cualquiera. Detrás de sus molinos hay trabajadores, productores de caña, cortadores, transportistas, proveedores, y cientos de familias cuya economía depende de que las máquinas vuelvan a encenderse.
Por eso hay que decirlo sin rodeos: que el Ingenio San Pedro no cierre, y que tenga garantizada la próxima zafra es una muy buena noticia para Veracruz, particularmente para Los Tuxtlas. El gobierno de Rocío Nahle hizo bien en intervenir y buscar una salida.
Y hay que resaltar también la dimensión de lo conseguido: hace apenas unas semanas se hablaba del cierre definitivo de la factoría; hoy se habla de continuidad, de mantenimiento, y de preparar la próxima zafra.
El cambio no es menor. El San Pedro tiene más de 500 trabajadores de base, además de eventuales y una plantilla cercana a las mil personas; además, procesa entre uno y 1.2 millones de toneladas de caña por zafra. Evitar que toda esa cadena se detuviera merece aplauso.
Pero justamente porque la noticia es buena, vale la pena hacerse algunas preguntas sin ánimo de encontrarle "tres pies al gato". ¿Evitar el cierre significa que el problema quedó resuelto?, ¿garantizar una zafra significa garantizar la viabilidad del ingenio?
La propia discusión de las últimas semanas dejó claro que había preocupaciones financieras y operativas que llevaron a Grupo Porres a plantear el cierre. Por eso ahora resulta legítimo preguntarnos qué cambió, qué condiciones hicieron posible el acuerdo, y qué tendrá que ocurrir para que la historia no vuelva a repetirse.
Porque salvar no siempre es lo mismo que rescatar. Salvar es impedir que algo muera; rescatar es conseguir que pueda volver a caminar por sus propios medios. Y quizá eso sea justamente lo que sigue para San Pedro: que la próxima zafra no sea solamente una victoria de corto plazo, sino el primer paso de una recuperación capaz de darle viabilidad a la factoría en los siguientes años.
Hay además una razón para mirar hacia adelante: la gobernadora ha sido clara en que no se trata solamente de conservar una fuente de empleo, sino de mantener la cadena productiva de la región, y que "la caña de la Cuenca siga procesándose en la Cuenca".
Incluso antes del acuerdo, Nahle planteó revisar las condiciones financieras y las alternativas para garantizar la continuidad. Eso coloca la vara bastante más arriba que simplemente llegar a la siguiente molienda.
Y aquí es donde conviene que todos (gobierno, empresa, trabajadores y productores), miren en la misma dirección. El gobierno estatal hizo su parte al evitar que una decisión empresarial terminara convirtiéndose en un enorme problema social.
Toca saber si existe una ruta para que San Pedro sea competitivo, sostenible y capaz de continuar después de la próxima zafra. Porque nadie quiere celebrar dos veces el mismo rescate.
Por lo pronto, San Pedro está vivo, y eso merece celebrarse. Después de haber conocido la noticia de su cierre, hoy hay trabajadores que pueden volver a pensar en una zafra, productores que pueden pensar en entregar su caña y familias que recuperaron un poco de tranquilidad. Lo demás vendrá con el tiempo.
Pero quizá la pregunta que debemos dejar sobre la mesa sea la siguiente: ¿se salvó al Ingenio San Pedro para que sobreviviera una zafra, o se están construyendo las condiciones para que sobreviva muchas más? La primera sería una buena noticia; la segunda, un verdadero rescate.
Veremos qué ocurre, y si de verdad ocurre.
MaryJose y el radar del CEN panista
No pasa desapercibido, tampoco, el nombramiento que el CEN del PAN hizo de Marijose Gamboa como coordinadora de los alcaldes panistas en Veracruz. La decisión de Jorge Romero no es menor: reconoce en ella no solamente a una presidenta municipal, sino a una figura que logró mantener uno de sus principales bastiones en el estado, en una disputada contienda frente a Morena.
Conservar Boca del Río no era tarea sencilla. Marijose Gamboa lo consiguió en una elección donde el panismo tuvo que competir y defender territorio. Ahora recibe una responsabilidad que implica capacidad de interlocución con los demás alcaldes panistas. En política, los reconocimientos tienen mayor valor cuando llegan después de una batalla, y éste, por lo menos, llega acompañado de resultados.
Por Alejandro Aguirre
X: @aaguirre_g