
Aunque no lo parezca, Donald Trump no ha hablado bien de ningún (o ninguna) gobernante en el mundo que no sea de Claudia Sheinbaum. Y es que para el magnate no hay algo más redituable (en este momento), que combatir frontalmente aquello que afecta a miles de familias estadunidenses: el narcotráfico.
Por ese motivo, y ante las actuales circunstancias, el objetivo primordial de Trump (de entre un par más que trae en mente), consiste en atacar a los cárteles mexicanos y a quienes desde los gobiernos los protegen, mas aún después de haberlos declarado organizaciones terroristas.
Por eso, Trump golpea a la presidenta Sheinbaum y después le soba el moretón, pues aunque nadie en el gobierno gringo mueve un dedo sin que el republicano lo autorice, lo cierto es que él es el bueno y sus colaboradores cercanos los malos, los que declaran duro.
Por eso, las recientes y fuertes palabras de la zar antidrogas, Sara Carter, hacia los funcionarios mexicanos de Sinaloa que hayan apoyado a Los Chapitos (o a cualquier otra organización criminal) a mover drogas hacia los Estados Unidos... porque aunque no lo digan con literalidad: si no los entregan (o se entregan de manera voluntaria) vendrán por ellos.
Sara Carter no sólo afirmó eso (autorizada por Trump), sino que sentenció agregando que "todo el mundo sabe que el magnate cumple lo que promete", y si dijo que iría por los cárteles mexicanos (y sus protectores desde el gobierno), es porque lo hará, como lo hizo con Maduro y, en breve, podría hacerlo con Cuba.
Trump juega frecuentemente al "bad cop, good cop", y lo seguirá haciendo hasta que decida cumplir alguna de sus advertencias al gobierno mexicano. Mientras tanto, en algún momento criticará a la presidenta Sheinbaum para después decir que "es una gran mujer", y más tarde, de acuerdo al guion, sus colaboradores arremeterán contra México, sea Carter, Rubio, Vance o cualquier otro.
Así pues, Trump continuará diciendo que existe entendimiento con Sheinbaum mientras sus colaboradores amagarán con intervenir en territorio mexicano, a pesar de la muy diferente política en combate al narcotráfico que se tiene hoy (afortunadamente), a la que manejó López Obrador, cuando los cárteles crecieron de manera exponencial.
Veremos qué ocurre, y si de verdad ocurre.
Por Alejandro Aguirre Guerrero
X: @aaguirre_g